Tras vender Euroset, Timur Artémiev destinó parte de los fondos a un proyecto que a muchos les parecía cuando menos dudoso: en 2007 fundó el Instituto de Biología del Envejecimiento. En año y medio desde su creación, el empresario invirtió en él 1 millón de dólares. En San Petersburgo, en el edificio del Instituto N. N. Petrov, con ese dinero se equipó un vivario: un laboratorio para experimentos con animales. Allí, según se informó, se probaba la gran mayoría de los fármacos contra el envejecimiento.
El instituto se encarga de verificar medicamentos existentes, lleva a cabo investigaciones fundamentales y estudia los mecanismos del envejecimiento en distintos niveles. La motivación que expresaba Artémiev era el deseo de vivir más tiempo.
La ciencia contra el envejecimiento
El experto del Instituto de Biología del Envejecimiento, Ígor Artiújov, señalaba como uno de los proyectos más exitosos en este campo los desarrollos del académico Vladímir Skulachev. En ellos invirtió 15 millones de dólares el jefe de Bázel, Oleg Deripaska; la empresa RAINCO, de la que es beneficiario final, desarrollaba ese proyecto desde 2005. Según representantes del Instituto de Biología del Envejecimiento, ahora los trabajos se han detenido. En RAINCO decían que se está elaborando una estrategia de desarrollo del proyecto en condiciones de crisis, optimizando costes y buscando inversores adicionales.
El método de Skulachev se basa en la creación de antioxidantes especiales con una estructura molecular compleja que se acumulan en las mitocondrias de las células e impiden la formación de radicales libres dañinos. La idea principal del académico, tal como la recoge el artículo, es que la vejez es una enfermedad, y que hay que tratarla y se puede. El uso de antioxidantes permitió aumentar la esperanza de vida de los gusanos nematodos de 7 a 10 veces; en ratones los resultados son más modestos.
«Para llevar a término los experimentos con animales se necesitan varios cientos de miles de dólares, y para realizar ensayos clínicos en personas harán falta muchos millones —decía Artiújov—. Para sacar un fármaco así al mercado de EE. UU. se necesita mil millones. En Rusia, por supuesto, esa cifra es mucho menor».
Según él, el problema no es solo el dinero: a veces sustancias que funcionan perfectamente en ratones no tienen ningún efecto en el ser humano.
Genes, células y órganos
Además de los antioxidantes, la ciencia conoce intentos de prolongar la vida mediante ingeniería genética: una intervención en la cadena metabólica que en los gusanos daba un aumento de la vida de 7 a 10 veces. Recientemente se demostró que una de las variantes de un gen que forma parte de esa cadena aparece con una frecuencia significativamente mayor en personas longevas de más de 100 años que en la media de la población. Según Artiújov, en esta dirección trabajan muchos laboratorios del mundo, pero trasladar los resultados a las personas requiere muchas décadas. La segunda dificultad, según él, es que el envejecimiento no se considera una enfermedad y no figura en los clasificadores correspondientes, por lo que legalmente es imposible someter un remedio contra él al procedimiento de aprobación internacional de la FDA.
Las perspectivas de la ingeniería genética no se limitan a alargar la vida. En noviembre del año pasado se realizó en Gran Bretaña el primer trasplante de un órgano cultivado: una tráquea. Se desarrolla la línea de los criobancos de células, tejidos y órganos para trasplante: con un banco suficientemente grande se podría encontrar material adecuado para casi cualquier paciente. La genómica personal, según la estimación de Artiújov, se abarata rápidamente: el precio de la secuenciación del genoma individual debería bajar de decenas de miles de dólares a unos pocos miles, y en 2010-2011 hasta mil, lo que se considera el umbral para su aplicación masiva.
Células madre y esperanza de vida
Resultados más sustanciales en rejuvenecimiento dan las manipulaciones con células madre. Hace unos años esos preparados se vendían en cada esquina, pero luego, según Artiújov, solo en Moscú se cerraron unos 120 de esos «puestos». Ahora los procedimientos de rejuvenecimiento por un precio considerable se realizan en el marco de investigaciones científico-clínicas en varios centros, y la información se difunde por el boca a boca. Entre las mejores organizaciones se menciona el Centro de Obstetricia y Ginecología del Ministerio de Sanidad, donde de esta área se ocupa el académico Guennadi Sujij.
El problema principal, según Artiújov, no es tanto el rejuvenecimiento como el aumento de la esperanza de vida: en dos tercios de los países del mundo la gente vive entre 10 y 15 años más que en Rusia. Entre las causas principales, el experto señalaba la prevalencia de hábitos nocivos y una alimentación incorrecta, en particular la falta de selenio. En Finlandia, según él, el Estado enriquece con selenio el suelo y el pienso del ganado, y el número de patologías cardiovasculares en los últimos años se ha reducido 2,5 veces, el de enfermedades oncológicas 1,8 veces, y el de enfermedades del sistema endocrino un 77%.
1




