Religión

Quién está dispuesto a oficiar el funeral de Navalny: la APC como «excepción única»

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El 27 de febrero de 2024, «Nóvaya Gazeta» publicó un texto de Aleksandr Soldátov en el que se constata que ninguna parroquia de la Iglesia Ortodoxa Rusa celebró una misa de réquiem legal por Alekséi Navalny, y que el clero del Patriarcado de Moscú también elude el funeral. El motivo fue el llamamiento de Yulia Navalnaya del 24 de febrero.

La misa de réquiem y el funeral son ritos distintos, y en el caso de Navalny esta diferencia resultó fundamental. La misa de réquiem es una oración por los difuntos que puede celebrarse sin el cuerpo del fallecido, mientras que el funeral se realiza sobre el difunto y constituye el rito completo de la despedida eclesiástica. Por eso la cuestión de quién asumirá el servicio no atañe solo a la forma. Se trata de si la Iglesia orará públicamente por un hombre cuya muerte se convirtió en un acontecimiento para todo el país, y de si está dispuesta a hacerlo abiertamente.

Soldátov, en el material de «Nóvaya», mostró que no hubo servicios legales en las parroquias de la IOR. Al mismo tiempo, enumeró a los sacerdotes que sí oraron por Navalny o pagaron por su anterior independencia. El higúmeno Evmeni (Peristy), el protopresbítero Alekséi Uminski y el hieromonje Ioann (Guayte) fueron expulsados de Rusia. Valerian Dunin-Barkovski y Andréi Kordochkin oficiaron una misa de réquiem en el extranjero. Así pues, hubo servicios de oración, pero fuera del espacio eclesiástico ruso y fuera de las parroquias oficiales, y la propia posibilidad de celebrarlos en Rusia quedó vinculada para los clérigos a un riesgo.

La iglesia alternativa y su riesgo

El término «iglesias ortodoxas alternativas» designa a comunidades que existen fuera del campo canónico del Patriarcado de Moscú y no son reconocidas por él. Sus primados, por regla general, construyen su propia jerarquía, y la cuestión del autogobierno en tales estructuras a menudo se reduce al concepto de autocefalia, es decir, la independencia respecto de otras iglesias. Para los funcionarios y para una parte de los creyentes, estas comunidades siguen siendo marginales, pero en los últimos años han sido precisamente ellas las que se mostraron dispuestas a celebrar servicios allí donde la iglesia oficial callaba.

Entre estas estructuras, Soldátov destacó la Iglesia Ortodoxa Apostólica, a la que llamó «excepción única». Su primado, el arzobispo Grigori Mijnov-Vaitenko, fue detenido por la sola intención de oficiar una misa de réquiem por Navalny. Tras la detención sufrió un ictus. Este episodio muestra que incluso un acto simbólico, no acompañado del servicio en sí, podía acarrear para un clérigo fuera de la iglesia oficial una persecución penal o administrativa y un grave quebranto para su salud.

El autor calificó la Iglesia Ortodoxa Apostólica de «excepción única»

Cercana a la APC está la Asociación de Comunidades Eucarísticas Cristianas de Petersburgo. Sus clérigos, según escribe «Nóvaya», aceptaron hablar solo bajo condición de anonimato, pues temían las consecuencias. Para estas personas, una declaración pública de disposición al servicio era una decisión vinculada al riesgo personal, no una posición formal de la comunidad.

Disposición sin derecho a un servicio abierto

En conversación con la redacción de «Nóvaya», clérigos anónimos de la APC y de la Asociación comunicaron que estaban dispuestos a viajar a Moscú y oficiar el funeral de Navalny. Esta disposición se expresó en un contexto en el que el clero oficial del Patriarcado de Moscú, según los datos de Soldátov, eludía no solo la misa de réquiem sino también el funeral. El planteamiento mismo de la cuestión pasaba así del ámbito de la práctica litúrgica al de la posición eclesiástica y civil.

La publicación de Soldátov apareció pocos días después del llamamiento de Yulia Navalnaya del 24 de febrero, que fue el motivo del material. La contraposición de ambos hechos, propuesta por «Nóvaya», muestra la brecha entre lo que la Iglesia puede decir sobre la muerte de una persona y lo que sus parroquias hacen en realidad. Todo lo que se hizo en esta historia se llevó a cabo o en el extranjero, o en estructuras marginales, o de forma anónima.

Los clérigos de la APC y de la Asociación de Comunidades Eucarísticas Cristianas dijeron a «Nóvaya» que estaban dispuestos a viajar a Moscú y oficiar el funeral de Navalny.

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Mathieu Blanchard