El motivo de la conversación fue la segunda edición del libro «Gente y frases», en el que Desnitski reflexiona sobre las relaciones de las personas modernas y, en particular, sobre la comunicación electrónica. Según sus palabras, la forma electrónica no influye en la esencia de las relaciones, pero facilita la adquisición de nuevos contactos.
Puso un ejemplo de su propia vida: conoció a un amigo en internet, aunque ambos eran feligreses de la misma iglesia y se conocían de vista, pero no se comunicaban en el templo. Según Desnitski, internet «con uno de sus bordes recuerda al Reino de los Cielos, donde no hay barreras, donde, como espero, se puede comunicar con cualquier persona que desee comunicación».
Personalidad virtual y carga sobre el texto
Al responder a la pregunta sobre la personalidad virtual, Desnitski dice que tales personalidades existen, y cita el caso de un interlocutor en la red que lo presentaba como «muy nervioso y con voz aguda». Él mismo reconoce que en el habla oral es más reservado que en las discusiones, donde puede permitirse declaraciones duras.
Explica por qué a las personas les resulta más fácil abrirse ante una computadora, entre otras cosas, mediante la lingüística: según él, los lingüistas han confirmado experimentalmente que el texto transmite aproximadamente una décima parte de la información; el resto son miradas, gestos, posturas, entonaciones y expresiones faciales. En internet, por el contrario, la mayor parte de la información se transmite por texto, y la palabra recibe una gran carga semántica. A esto lo llama no apertura, sino «una forzada mayor informatividad del texto».
También hay un aspecto psicológico: la comunicación virtual permite dibujar imágenes ideales, y verificar la autenticidad de lo dicho es difícil. Según la observación de Desnitski, a veces los creyentes trasladan esto a la vida real, creando un «jardín de cuento» a su alrededor.
El foro como multitud
En el libro, Desnitski escribía que un foro multitudinario recuerda a una multitud de autistas. Aclara: en un foro, el interlocutor a menudo deja de ser interlocutor y se convierte solo en un pretexto para la declaración, y la tarea del participante es expresarse y explicarse algo a sí mismo. Esto, según sus palabras, no es tanto comunicación con el otro como con la propia imagen ideal a propósito del otro.
Él mismo dice que se siente más cómodo en los blogs, y que lo que más le gusta es Facebook, porque es «algo muy personal», donde siempre estás de visita en casa de alguien, mientras que en la «plaza» del foro es difícil comunicarse.
Distingue el libro y el blog por sus funciones: el blog es «una cocina donde algo hierve, borbotea, se cocina», una réplica apresurada sobre la marcha, mientras que el libro es un plato preparado, servido a la mesa.
Reacción de los lectores y responsabilidad por la palabra
A la pregunta de si cambió el texto bajo la influencia de la reacción de los lectores, Desnitski responde que el artículo más significativo para él en la colección es «Desiglesiamiento»: su publicación electrónica provocó una avalancha de comentarios, tras lo cual amplió sustancialmente el texto para la publicación en papel. También hay series de publicaciones en respuesta a comentarios.
Al mismo tiempo, reconoce que la comunicación virtual a veces ha dañado relaciones: alguien transmitió algo, otro se ofendió. En la comunicación virtual, según sus palabras, no puede haber nada secreto: todo será citado y conocido. Lo relaciona con las palabras evangélicas: «No hay nada secreto que no llegue a ser manifiesto».
En relación con esto, recuerda una historia sobre un sabio judío al que preguntaron qué podían enseñar los dispositivos técnicos. Sobre el teléfono, aquel respondió: «Lo que se dice aquí, se oye allí», y sobre el telégrafo: «Que toda palabra está contada y tiene su precio». Según Desnitski, internet puede enseñar que por cualquier palabra dicha habrá que dar respuesta.
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