La editorial «Alpina non-fiction» presenta el libro del biblista Andréi Desnitski dedicado a los primeros siglos del cristianismo. En la descripción de la edición se dice que el autor se plantea preguntas sobre cómo eran los primeros cristianos, en qué creían, cómo vivían y en qué se diferenciaban de sus vecinos paganos.
Se presta especial atención a las creencias y prácticas que existieron en la Antigüedad pero no han llegado hasta nuestros días, y a las razones de su desaparición. Desnitski también plantea si es cierto que la historia de la Iglesia fue escrita en gran medida por los vencedores en la competencia de ideas, y por qué se impusieron precisamente ellos.
De dónde sabemos sobre el cristianismo primitivo
Según la descripción de la editorial, el autor reflexiona sobre de dónde pueden obtener los investigadores información sobre los primeros cristianos y hasta qué punto son precisas las reconstrucciones modernas. También se plantea si estas reconstrucciones no hablan a veces más de los propios contemporáneos que de los primeros cristianos.
En la sinopsis se señala que las personas, por regla general, juzgan el cristianismo primitivo a partir de sus ideas sobre el cristianismo actual: entienden que entonces la gente vestía otra ropa y comía otros alimentos, pero en cuestiones de fe, al parecer, eran más o menos como nosotros. Según la editorial, no es difícil encontrar puntos en común, y un ateo, al reflexionar sobre aquellos tiempos, también suele partir de su propia imagen actual y se esfuerza por mostrar que los cristianos siempre fueron como él se los imaginaba.
La disputa sobre la fusión de la Iglesia y el Imperio
En la descripción del libro se cita una tesis que, a juicio de la editorial, une a casi todos los que están descontentos con el desarrollo histórico del cristianismo: el problema principal es la fusión de la Iglesia con el Imperio, que comenzó ya en el siglo IV, si no con el emperador Constantino, con Teodosio. Ambos emperadores son llamados santos canonizados. Según esta tesis, al hacer del cristianismo una religión permitida, el Imperio no pudo dejar de convertirlo en religión estatal, «nacionalizarlo, subordinarlo a sus intereses».
Según la descripción de la edición, al remontarse a los primeros siglos del cristianismo no se puede dejar de ver qué poco centrados estaban en el aspecto ritual de la religión y cuánta atención prestaban al mito —el relato que explica la estructura del mundo y el lugar del hombre en él— y a la ética práctica que de él se deriva.
Para quién es el libro
La edición está dirigida a quienes les interesa la biblistica y quieren intentar comprender cómo eran los primeros cristianos «en realidad». El libro incluye un detallado aparato bibliográfico y de referencia.
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