Una prótesis de mano biónica de alta funcionalidad puede costar hoy decenas de miles de euros, una cifra que muchas personas que la necesitan no pueden pagar. La empresa ucraniano-estonia Haydamax OÜ, registrada en Estonia, anunció en noviembre de 2026 el desarrollo de una mano con un coste objetivo de hasta 100 euros. El proyecto lo lleva Oxogent Laboratory, y el nombre de trabajo del producto es H-MUSCLE. El desarrollo se realizará en un laboratorio de Alemania.
Músculo de tubo
La H-MUSCLE no tendrá los motores eléctricos, reductores y transmisiones mecánicas habituales. En su lugar, los desarrolladores emplean músculos artificiales tipo McKibben con accionamiento hidráulico. Este músculo lo ideó en los años cincuenta el físico estadounidense Joseph McKibben.
El músculo McKibben es un tubo elástico y fino con una envoltura trenzada. Cuando se introduce líquido a presión en el tubo, este se ensancha y se acorta, y tira del tendón. Así se contrae también un músculo vivo.
Redes musculares
La idea principal del proyecto se llama redes musculares. Muchas fibras finas se agrupan en haces voluminosos que rodean huesos artificiales y llegan a los tendones en distintos ángulos. Juntas mueven las articulaciones igual que lo hace la mano humana.
Parte de las fibras se llevan al antebrazo, porque una fibra corta en la palma no tiene suficiente recorrido. No se prevé controlar cada canal por separado. Los músculos funcionarán en grupos coordinados, del mismo modo que el sistema nervioso controla los músculos humanos.
La mano en modelo digital
El trabajo empezó con un modelo digital de toda la mano. Incluye huesos, articulaciones y unos 40 canales musculares, cifra similar a la de músculos y tendones de la mano humana. Las posturas naturales se tomaron de un conjunto abierto de mediciones científicas, en el que se registraron las manos de 22 personas durante 26 tareas cotidianas.
Los desarrolladores prestan especial atención al pulgar, a la movilidad de la palma, a la precisión del agarre y a la manipulación de objetos pequeños. El modelo sigue en fase de perfeccionamiento y todavía no existe un prototipo físico.
El precio como condición del problema
Haydamax diseña la mano desde el principio teniendo en cuenta el coste de los materiales, la producción y el ensamblaje en serie. La cifra de 100 euros sigue siendo un objetivo de ingeniería y económico del proyecto, y no es un precio confirmado del producto terminado. El precio final, el equipamiento y los gastos de adaptación médica dependerán de los resultados del desarrollo.
Uno de los principales desafíos de ingeniería se refiere a la hidráulica. Hace falta un sistema compacto y barato que suministre el líquido, controle la presión y coordine el trabajo de los músculos.
El proyecto es especialmente importante para Ucrania, donde la cantidad de personas que necesitan prótesis aumentó drásticamente a causa de la invasión rusa a gran escala. Que las prótesis funcionales sean accesibles se ha convertido allí en una cuestión tanto médica como social. Una mano de ese coste podría ampliar de forma notable el acceso a los medios de rehabilitación en Ucrania y en otros países.
Lo que viene
Oxogent Laboratory tiene por delante crear y probar músculos miniaturizados, combinarlos en estructuras voluminosas y resolver las cuestiones de alimentación y control. Después habrá que evaluar la fiabilidad y la funcionalidad de los prototipos, su seguridad y la posibilidad de producción en masa. La empresa no ha anunciado cuándo aparecerán los primeros modelos experimentales ni cuándo comenzará la fabricación en serie.
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